Atisbos de Autoritarismo

Articulo diario EL COMERCIO, 9 de febrero 2011

 Atisbos de Autoritarismo

Por Ernesto Pinto Bazurco Rittler

Embajador

Hace unos meses apareció un libro en Alemania que fue calificado por muchos como racista y promotor de xenofobia. Su autor Thilo Zarrasim, miembro del Directorio del Banco Central Federal, fue obligado a dejar el cargo. Había faltado a la verdad, al no decir que Alemania es un país que ha logrado su bienestar gracias también a  la contribución de los extranjeros y a las exportaciones de sus productos en el mercado mundial.

El que se escriba tonterías – y se las llamen teorías-  es señal de tolerancia. Hay en el mundo occidental  libertad de expresión. En  los Estados Unidos de América, aprovechando el pánico  sobre la falta de oportunidades para los jóvenes, ahora ha aparecido otro libro que sugiere también malas prácticas. Su autora es una emigrante de origen chino que responde al nombre de Amy Chua

Ella  apunta al extremo autoritarismo, bajo el pretexto de  la educación y disciplina.  Y toma como ejemplo a sus hijas, las que ha criado en un círculo lleno de prohibiciones y amenazas de castigo. Aspira a que tengan éxito, como “ella lo tuvo”, pero obvia que esto se pudo dar en una sociedad libre como la estadounidense. Como se sabe la libertad es la condición  que favorece la creatividad. Sería interesante saber si alguna de estas jóvenes hijas   se atrevería a escribir un libro con ideas propias. O si solo dirían lo que, bajo amenazas, les inculcaron. Solo ellas pueden darnos verdadero testimonio del supuesto éxito educativo.

Este libro ha sido objeto también de críticas en Alemania, especialmente por la generación que ha crecido en el liberalismo que se  supo oponer a todas las formas de totalitarismo – de extrema izquierda y derecha- que se ensayaron en ese país.

Resulta osado que una persona de origen asiático quiera promover  aspectos autoritarios arraigados en sectores de un continente en el que hay países que viven aun sumidos en el atraso político. Hoy el Mundo ha cambiado. Los regímenes autoritarios incluso en los países árabes sufren un cuestionamiento. El que  occidente compre mercaderías baratas del Asia- y que sus habitantes sean apreciados por valor ético y simpatía individuales- no significa que esté dispuesto a importar valores o costumbres. Una cosa son intereses basados en costes  y otra,  valores fundamentados en principios.

 Una sociedad  en que se inculquen  pensamientos ya largamente superados en el siglo pasado, solo estaría condenada al retroceso. O a la espera que aparezca un conductor de masas- que le diga a los individuos como deben de disciplinarse-  de estos que tan mal ejemplo nos han dado en el pasado.

 Sorprendente  es que, según se dice, la autora  tenga una cátedra en  la Facultad de Derecho de en  una universidad  estadounidense. Es elemental saber que los niños tienen derechos y no pueden ser maltratados, ni por sus padres. Como también que el Derecho es la herramienta para alcanzar la justicia y defender a los más débiles de los poderosos, evitando abusos. Seria pertinente saber si al igual que en Alemania, la universidad estadounidense  separaría a la mencionada  profesora.

Parece que  existiría una extraña coincidencia en promover estas ideas desafortunadas. Porque ambos libros  se habrían convertido gracias a una propaganda mediática impulsada por algunos sectores, en lo que se denomina  bien vendidos.

Hoy el autoritarismo significa la corrupción del sistema político y el atentar contra libertades largamente anheladas y dignamente conquistadas por el Hombre. Ante ello no cabe la indiferencia. Hay que estar preparados para rechazar cualquier atisbo de autoritarismo, aunque este sea disfrazado de propuestas de intelectuales.

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